(ABC.es) – En Inglaterra no están acostumbrados a la falta de lluvia. El país del continuo paraguas en mano y cielo plúmbeo se enfrenta a la peor sequía de los últimos de 35 años. A partir de hoy queda prohibido el uso de mangueras para regar jardines, lavar el coche o llenar piscinas privadas. La medida afecta a más de 20 millones de hogares del sureste de Inglaterra donde las seis compañías privadas que se reparten la distribución de agua amenazan con multas de hasta 1000 libras para aquellos que incumplan la normativa.
El consejero delegado de Thames Water, una de las compañías impulsoras de la prohibición, Martin Baggs, ya ha alertado de que cualquiera que infrinja estas restricciones será procesado.
La medida se aplica también en el caso del mantenimiento de piscinas o lagos domésticos y a la limpieza de mobiliario, ventanas o patios. Las restricciones no afectan al mantenimiento y riego de las instalaciones donde se albergarán los Juegos Olímpicos.
“Sabemos que estas restricciones son impopulares, pero hay que ahorrar agua como sea. Una manguera consume en una hora la misma cantidad de agua que una familia de cuatro personas en un día”, afirma Martin,
Ponen en duda su efectividad
A pesar de que los ingleses son conscientes de la gravedad de la situación y recuerdan el racionamiento de agua durante la sequía de 1976, la mayoría pone en duda la efectividad de la prohibición. “¿Cuál es la diferencia entre usar una manguera y llenar una regadera 20 veces?”, se pregunta April que reside en Bedfordshire donde apenas ha caído una gota desde el verano pasado.
Los expertos consideran que el agua que pueda caer durante los meses de primavera y verano no será suficiente para poder levantar la prohibición del uso de mangueras.
Además, se cree que la lluvia que pueda caer a partir de ahora no será suficiente para reabastecer los embalses, pues se evaporará a causa de las altas temperaturas veraniegas o se verá absorbida.
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